«Quedan los recuerdos de los buenos momentos que compartimos.»
Nos hablabas de tu infancia en Buenos Aires, de la aventura del viaje de vuelta en transatlántico, de los negocios de la familia, de las penurias de la guerra a tus 19 años, y también de cómo conociste a nuestra madre y que la boda fue uno de los días más fríos que se registran.
Nosotros recordamos nuestra querida fábrica de helados que, de niños, recorríamos de tu mano para que nos prepararas riquísimos helados hechos sólo para nosotros. Sin olvidar nuestras visitas a la "Granja Kelito" donde éramos siempre obsequiados con algo especial.
Te gustaba el jazz, el cine de Hitchcock y jugar con nosotros a las cartas en las tardes de invierno.
¡Cómo te reías con las películas de "El gordo y el flaco"! Y, nosotros con "El super agente 86".
Tu trabajo no te permitía tener vacaciones en verano, y sin embargo, nuestros viajes de invierno son inolvidables. Siempre que podías regresabas a Valencia, cuna de esa horchata en la que tú eras un verdadero experto.
Fuiste un hombre honesto, tenaz y familiar, entregado al trabajo y al bienestar de los tuyos.
¡Estarías muy orgulloso de ver como ha crecido la familia! Los peques de la familia, Clara y Lucas, miran vuestra foto y siempre preguntan por vuestros nombres.
Han pasado muchos años pero la huella que dejaste siempre permanecerá imborrable.
¡Gracias!