«Le gustaba la buena vida y la disfrutaba como nadie.»
Si algo se te daba bien era disfrutar.
Zaragoza se te quedaba pequeña y te casaste con el tio Lito, un madridista de pro y tu mejor compañero de vida, y te mudaste a la capital. Pero como sabíais vivir como nadie, la mitad del año la pasabais en Marbella, vuestro paraíso.
Siempre riendo y contando tus historietas y si era acompañado de una buena cervecita y tu pitillo, mejor.
Y como olvidar lo presumida que eras, tus labios pintados de rojo hasta el último día.
Nunca olvidaremos tu vitalidad y tu forma de aprovechar y vivir la vida.